Historia

Hace dos años, cuando la familia Alaibizi se trasladó a vivir a la mansión, todo eran risas y alegría en la zona.
El señor Alaibizi necesitaba la calma y la tranquilidad de la mansión para poder escribir sus novelas, y la mujer y sus dos hijos se adaptaron de forma rápida a la vida en el campo, dejando atrás el estrés y las preocupaciones de la vida en la ciudad.
Todo el pueblo acogió con cariño a la familia, de la que solo hablaban bondades, por eso, cuando unos meses más tarde dejaron de ser vistos, la gente no tardó en preocuparse.

Algunos vecinos se acercaron a la casa, llamaron a la puerta, pero nadie les abrió. Cuando regresaron al pueblo aseguraron que habían oído voces y risas dentro de la casa. Pero unas voces y risas que les pusieron los pelos de punta. Se oía la risa tétrica de una niña, y los Alaibizi solo tenían dos hijos. Algo extraño pasaba en la mansión.
Un agente de policía, intrigado por los murmullos que se empezaban a escuchar en el pueblo sobre que la mansión estaba encantada, decidió acercarse en su coche patrulla desoyendo a las personas del pueblo, que le aconsejaban no merodear por la zona, alertándolo de que el lugar estaba maldito.
Desde ese día tampoco se le ha vuelto a ver.

Nadie más se ha atrevido a acercarse a la casa. Los rumores sobre que el lugar está maldito se extendieron por el pueblo como las llamas de un incendio. Nadie se atreve a cruzar la puerta de la mansión de la familia Alaibizi.
¿Seréis vosotros, unos parasicólogos en busca de la verdad, capaces de descubrir qué se oculta tras las paredes de la mansión?
Y lo más importante…
¿Seréis capaces de regresar para contarlo?